Espejos: una historia casi universal
Espejos: una historia casi universal por Eduardo Galeano
Se trata de un libro que posee unos seiscientos relatos atravesando momentos históricos y cuestiones filosóficas: desde la creación del mundo, los dioses de diversas culturas, momentos y personajes históricos. Relatos cortos que cuestionan y critican.
Su autor: Eduardo Galeano
Eduardo Galeano (1940-2015) fue un escritor uruguayo, considerado uno de los más influyentes de la izquierda latinoamericana.
Su vida se vio atravesada por las guerras capitalistas y socialistas, así como las dictaduras de América Latina. Durante el golpe de Estado de junio de 1927 fue exiliado de Uruguay, lo que lo llevó a escribir su obra más emblemática —al punto de ser censurada y prohibida en Uruguay, Chile y Argentina—: Las venas abiertas de América Latina.
Estuvo presente en varios movimientos apoyando la izquierda, así como también recibió premios de Literatura y reconocimiento por sus obras —en especial los Premios Casa de las Américas.
Fallecio el 13 de abril de 2015 debido a los problemas atribuidos a su cáncer de pulmón. Sin embargo, sus obras aún siguen siendo leídas y distribuidas.
El libro Espejos —junto a otros del autor— son catalogados como incapaz de definir dentro de algún género debido a la combinación de elementos y formas utilizados en su narración.
Fragmentos del libro
- ¿Adán y Eva eran negros? [...] Quizá nos negamos a recordar nuestro origen común porque el racismo produce amnesia, o porque nos resulta imposible creer que en aquellos tiempos remotos el mundo entero era nuestro reino, inmenso mapa sin fronteras, y nuestras piernas eran el único pasaporte exigido.
- Merecíamos desprecio, o a lo sumo lástima. En la intemperie enemiga,nadie nos respetaba y nadie nos temía. La noche y la selva nos daban terror. Éramos los bichos más vulnerables de la zoología terrestre. [...] ¿No habremos sido capaces de sobrevivir, cuando sobrevivir era imposible, porque supimos defendernos juntos y compartir la comida?
- Y descubrimos las palabras tuyo y mío y la tierra tuvo dueño y la mujer fue propiedad del hombre y el padre propietario de los hijos. Muy atrás habían quedado los tiempos en que andábamos a la deriva, sin casa ni destino. Los resultados de la civilización eran sorprendentes: nuestra vida era más segura pero menos libre, y trabajábamos más horas.
- Ellos habían llamado dioses a las siete estrellas que se movían en el cielo, y dioses seguimos llamando, miles de años después, a los siete días que se mueven en el tiempo. Los días de la semana siguen respondiendo, con ligeras variantes, a sus nombres originales: Luna, Marte, Mercurio, Júpiter, Venus, Saturno, Sol. Lunes, martes, miércoles, jueves...
- Los dioses lloraron la muerte de sus hijos ardientes. Y aunque Yi había sido convocado por los dioses, ellos lo expulsaron del cielo:
—Si tanto amas a los terrestres vete con ellos.
Y Yi marchó al exilio.
Y fue mortal.
- La luna perdió la primera batalla contra el sol cuando se difundió la noticia de que no era el viento quien embarazaba a las mujeres.
[...]
La luna compartió la caída de sus hijas.
Lejos quedaron los tiempos en que la luna de Egipto devoraba el sol al anochecer y al amanecer lo engendraba, la luna de Irlanda sometía al sol amenazándolo con la noche perpetua y los reyes de Grecia y Creta se disfrazaban de reinas, con tetas de trapo, y en las ceremonias sagradas enarbolaban la luna como estandarte. [...] Ella, la luna, era la señora de los mares y de los manantiales y la diosa de la tierra. Con el paso de los tiempos, perdió sus poderes. Ahora sólo se ocupa de partos y enfermedades.


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