Frankelda y el ocultismo

Frankelda y las criaturas del imaginario: mitología, ocultismo y memoria colectiva


 Un fenómeno artístico no ha dejado de resonar entre fanáticos de la animación, el terror infantil y el folclore latinoamericano: Soy Frankelda, la secuela de la serie mexicana Los sustos ocultos de Frankelda.

En esta obra artística de película, se nos plantea la definición de " sustos ", los cuales son unas criaturas que habitan en otro plano, el cual solo se puede acceder a través del inconsciente. Lo curioso, es que dicho plano corre el peligro de desaparecer, debido a que los seres humanos han dejado de creer en las supersticiones, planteando la ciencia —aquella que busca explicaciones lógicas a lo inexplicable— como la causante de provocar la crisis de su existencia.

A lo largo del film, nos encontramos con estas criaturas que habitan este plano invisible: desde monstruos hasta criaturas fantásticas como sirenas, hadas, duendes y gnomos, entre otros. Pero estas criaturas se encuentran amenazadas ante la extinción de las creencias humanas. Su mundo invita a una lectura más profunda: la relación entre imaginación, miedo y creencias colectivas.

Los tulpa: las creaciones de la mente

En este universo cinematográfico, los sustos pueden relacionarse con una figura del esoterismo tibetano y la psicología moderna: el tulpa.

¿Qué es un tulpa?

Ligado a la rama de la psicología, se nos especifica tener cuidado al momento de hacer uno, pues se tratan de creaciones energéticas, donde juega el poder mental de la visualización y la concentración de energía — se advierte incluso que, en caso de problemas mentales como la esquizofrenia o alucinaciones no llevarlo a cabo.

Los tulpas son entidades mentales creadas y mantenidas a través de la meditación y la visualización intensa, a la que se le concede autonomía para pensar y actuar. Aunque en términos modernos, cuando hablamos de tulpa también podemos referirnos a un tipo de pensamiento, conectado con la magia y la sabiduría ancestral. Sin embargo, siguiendo la definición de creaciones energéticas, han sido numerosos autores que han buscado investigar lo que es un tulpa.


William Walker Atkinson (1862 - 1932) fue un abogado, comerciante, editor, escritor y ocultista quien, en su obra El Aura Humana describe las formas del pensamiento como simples objetos etéreos que emanan del aura que rodea a las personas, generándose a partir de sus pensamientos y sentimientos. De esta manera, desarrollaría su definición de las formas del pensamiento en su siguiente libro, Clarividencia y Poderes Ocultos. El libro explica cómo los practicantes de lo oculto experimentados pueden producir formas del pensamiento a partir de su aura, que sirven como proyecciones astrales que pueden, aunque no tienen por qué, parecerse a la persona que las proyecta, o como ilusiones que sólo pueden ser vistas por aquellos con “sentidos astrales despiertos”.

Annie Wood Besant (1847 - 1933) fue una escritora, activista por los derechos de la mujer, oradora, pedagoga, teósofa y filántropa británica. Escribió un libro titulado Formas del Pensamiento, describiéndolas en detalle. El libro divide en tres clases a las formas de pensamiento:

  1. Formas con el mismo tipo de la persona que las crea.
  2. Formas que recuerdan objetos o personas y pueden llegar a “poseer un alma” de “espíritus naturales” o de los muertos.
  3. Formas que representan “cualidades inherentes” de los planos astrales o mentales, como las emociones.

Se cree que un tulpa se encuentra atado a este cordón umbilical de su creador, el cual debe mantenerse consciente a la idea de que el tulpa creado no es real, sino una manifestación, y es el creador quien debe eliminarlo una vez terminado el fin con el cual ha sido construido. Los tulpas son creaciones manifestadas por la energía, pero que son invocados para cumplir un deber personal o colectivo: se encuentran arraigados a sentimientos y emociones. Podemos decir que es el poder de la intención.

Sin embargo, el peligro recae en que, el tulpa puede llegar a adquirir esta individualidad peligrosa, donde la creación no solo toma consciencia de si misma, sino que adquiere un poder y el mismo va en aumento conforme escala de pensamiento individual a colectivo. Lo incontrolable recae cuando el creador es incapaz de controlar su propia creación y por ende, pierde el control para eliminarlo.

Tipos de tulpa



Tulpas colectivos: entidades creadas por parte de un público, colectivo u organización en general. Estas serían creadas mediante rituales meditativos coordinados, o bien, en un inicio serían personajes ficticios y mitológicos que, a causa de la creencia de un colectivo en su existencia, habrían nacido como tulpas.

En el caso de Frankelda, casos como la sirena surgen a causa de creencias e imágenes colectivas, se nos hace incluso ilustrar este ejemplo con la canción donde la misma expresa el miedo de volver a ser encerrada en un sueño  — marcando esta diferencia entre sueño y creación psicológica, ya que formar parte de un sueño, no es lo mismo que ser visualizados :

“¡Él ya nos traiciono, en sus sueños nos va a encerrar!”

O incluso, en la sección donde los llamados “reyes de los sustos”, plantean la nueva forma de sobrevivir ante la crisis que se enfrenta su realidad, el de desaparecer: 

”— Calma, nuestro plano ya resurgirá, es un cambio de dirección

— Cuentos que se harán verdad, ella los escribirá”

Tulpas consejeros: entidades similares a daemon que acompañan y aconsejan a su creador. Generalmente sólo pueden ser percibidos por su creador.

Tulpas oscuros: entidades malignas creadas por el pensamiento, bajo efecto de drogas o por episodios de sufrimiento y locura. Estas son descritas como seres horrorosos altamente peligrosos.

Tulpas impersonales: manifestaciones del pensamiento de un poderoso mago, usuario psiónico o monje, que no presentan personalidad alguna, pero que se manifiestan en la realidad. Aparentan ser estructuras abstractas.

Los tulpas dentro del universo de Frankelda, no solo muestran esta rebeldía y revelación contra sus creadores, al punto de odiar a quienes necesitan para seguir existiendo, sino se plantea la necesidad de ser recordados a través de escritos, dibujos y leyendas. Se encuentran sujetos a este principio que permiten su forma: se debe creer en ellos para mantener su energía. Así nos encontramos con todos estos tulpas colectivos, creados a través de creencias culturales y folckloricas, algunas incluso podríamos conectarlo con episodios terroríficos o traumáticos —tulpas oscuros— provocados en nuestra niñez. El tulpa es una entidad proveniente del ocultismo que se fusiona con la psicología —pues al momento de practicar se debe tener en cuenta las diferentes definiciones y separaciones, así como también el uso de una mente cuerda y sin problemas de alucinaciones — y los poderes de la mente, incluso el amigo imaginario infantil puede verse como un pre-tulpa: un acompañante psíquico que desaparece al cumplir su función emocional, exceptuando casos donde se niega a desaparecer.

Frankelda no solo nos presenta este universo con criaturas mitológicas que responden al imaginario colectivo, sino que nos muestra un miedo profundo y simbólico: la desaparición de las creencias antiguas ante la ciencia.

La importancia de las matemáticas y el racionalismo nos hace olvidarnos del maravilloso y complicado mundo que la psicología y el ocultismo ofrecen. En este mundo lleno de lógica, la figura del escritor y el arte es esencial, porque sean mundos creados o reimaginados, en ellos pueden respirar estas criaturas mágicas y mitológicas que, aunque la razón se imponga, no podemos dejar de maravillarnos.

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