Leer mitología

 ¿Cómo leer mitología?


La pregunta parece sencilla de responder porque en un mundo moderno como el que vivimos, hemos señalado a la lectura como algo “fácil” y que no requiere procesos complejos. Sin embargo, eso no es del todo cierto —en especial considerando que la mayoría de libros mitológicos fueron creados en épocas lejanas a la nuestra— por ende, debemos tener ciertas pautas para comprenderlos en su total dimensión:


Comprensión del contexto

Al momento de enfrentarnos a un libro antiguo, solemos pasar por alto elementos primordiales que pueden llegar a dificultar la comprensión del texto. Tenemos el caso principal del autor, ¿en qué época vivió?, ¿Quién ha sido realmente? Estudiar al autor, pese a que quizás solo sea un nombre para identificar y clasificar, nos ayuda a guiarnos en el contexto en que ha sido escrita la obra. Tenemos así los casos presentes en las obras de La Ilíada y La Odisea. Sabemos que el autor es Homero —poeta griego del siglo VIII— pero al momento de buscar biografía no solo nos encontramos con escasa información, sino con el hecho de que es posible que nunca haya existido dicho autor. Los especialistas en la literatura y la historia discuten si alguna vez ha existido aquel poeta griego, si fue un grupo o si incluso, el Homero de la Odisea se trataba de una mujer — planteado por el ensayo “La autora de la Odisea” de Samuel Butler—. Todo esto, no hace más que complejizar la figura del autor, ya que las obras se encuentran atravesadas por su contexto cultural, económico, político y social. 


Comprender al autor es clave para unir los demás procesos que lo acompañan y su visión del mundo, los mitos se encuentran atados a estas miradas, ya que incluso la representación de los dioses y sus cultos dependen de estos procesos, con ello deseamos señalar las obras de Eurípides, en el caso de Las Bacantes, donde es su visión política —o su visión de lo que correcto e incorrecto— lo que forma la imagen del culto dionisiaco y ha sido arrastrado hasta épocas modernas. La imagen de la bacante como mujer desnuda, que baila frenética, ofrece sacrificios y sobre todo la participación de orgías; se trata así de una figura femenina que rompe las normas sociales, abandonando sus hogares y su deber de “mujer”:


Penteo: 

—Aconteció que estaba yo fuera del país cuando he oído de nuevos males en esta ciudad: que nuestras mujeres han dejado las casas con fingidas danzas, para que en los espesos montes entregarse al vértigo, y al recién llegado dios, ese Dionisio que no sé quién es, celebrar con danzas. [...] Cuantas he podido sorprender, atadas a las manos, las guardan mis servidores en los edificios publicos. Y las que faltan las cazaré en los montes. [...] Las encerrare en redes de hierro y las hare dejar este criminal rito.

(Las bacantes, Eurípides) 


A través de esto podemos observar algo claro: una visión negativa de un dios que no se comprende completamente. Analizar estas visiones de personajes, junto a las ideas políticas, donde Dionisio y su culto eran vistos como aquello que quebrantaba el orden político y social; un “mundo al revés”, desordenado y que no distingue el orden. De esta forma, debemos tener en cuenta las visiones religiosas, los modelos tradicionales del rol femenino y masculino en la sociedad de aquellos tiempos. 


Al momento de leer mitología no debemos solo tener en cuenta el contexto de épocas remotas, sino tener una idea clara: nos adentramos a un mundo antiguo que se escapa de todas las enseñanzas y cambios de nuestro mundo moderno. Dioses que, a nuestros ojos, son más humanos que divinos o héroes que pese a acciones moralmente incorrectas —a nuestros ojos— son elogiados. Es necesario tener en mente estas pautas para evitar un rechazo hacia estos textos. 

[...]


Todavía estamos trabajando en los siguientes apartados de estas observaciones, por ello y diversas razones agradecemos la paciencia que nos brindan. 

Muchas gracias a tod@s l@s que me apoyan.




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