Cronos: cuando el tiempo también tuvo miedo
¿El tiempo es realmente maligno? ¿O a nuestros ojos parece serlo?
El hombre siempre ha tenido miedo a lo inevitable, y el tiempo es una de aquellas fuerzas que no podemos controlar, porque va acorde a nuestras funciones: el tiempo arrastra al destino, y el destino conlleva a vivir sus tres caras, nacimiento, juventud, vejez y el funesto final que a todos nos alcanza, la muerte.
Solemos tratar el mito de Cronos con ligereza, resumiéndolo a su derrocamiento pero ignorando una parte fundamental del mito: Cronos alguna vez fue joven y victima de las acciones de su padre Urano. El mito de la creación, según la obra de Hesíodo, nos dice que del Caos primordial surgieron todas las cosas, el orden caótico: la noche, la luz, el cielo y la tierra. De Gea, la representación de la tierra nació Urano, no como un hijo, sino con la suficiente grandeza para contener a su propia madre. Y de esta unión forzosa entre madre e hijo nacieron los titanes, pero Urano opto por encerrarlos en las profundidades de Gea.
De esta forma, Urano no solo contenía a su propia madre, sino que mantenía el control sobre la tierra, y el cuerpo de su esposa se transformaba en un contenedor que el cielo creía tener controlado. Pero Gea cansada del dolor, opto por rebelarse contra su propio esposo, apoyando su fe en el más joven de sus hijos: Cronos, el tiempo. Según las versiones del mito, una hoz se le sería dada a Cronos con el fin de que cortara los testículos de su propio padre -símbolo de masculinidad absoluta- pero las versiones difieren en si espero a que su padre durmiera o yaciera con su madre, Gea. Cuando el tiempo corto los testículos de su propio padre, es allí cuando Urano pierde todo derecho a ser considerado "rey". Su gobierno cae ante la perdida de su masculinidad y es separado por siempre de Gea.
De esta forma el hijo reemplaza a su padre, tomando su lugar en el mundo.
Curiosa es esta parte de la historia, donde comienzan a separarse las "épocas", divididas en tres: la dorada, la de plata y la de bronce. El gobierno de Cronos es identificado como la época dorada, donde el mundo era tan joven que no existía la muerte, ni el invierno, ni el hambre, ni la enfermedad. Ninguna de aquellas plagas que nos afligen hoy en día. Se identifica que en aquel entonces existían los seres humano, muy diferentes a cómo somos nosotros, pues no solo los dioses de la primera generación paseaban al lado de estos, sino que no poseían maldad, envidia, ni ambición.
"Surgió primero la edad de oro, que, sin autoridad ninguna, de forma espontánea, practicaba la lealtad y la rectitud. [...] La propia tierra, libre, sin que la azada la tocase ni la desgarrase el arado, lo ofrecía todo espontáneamente; contentos con los alimentos que nacían sin que nadie los obligase, cogían los frutos del madroño, las fresas silvestres, los frutos del cornejo, las moras adheridas a las ásperas zarzas y las bellotas que caían del copudo árbol de Júpiter. Era una eterna primavera, y los suaves Céfiros acariciaban con sus brisas templadas las flores que nacían sin semilla. Enseguida, la tierra producía cosechas sin ser arada, y el campo amarilleaba de espigas cargadas de grano sin que lo dejasen en barbecho; coman ríos de leche, ríos de néctar y de las encinas de verde follaje brotaban doradas gotas de miel".
"Cuando el mundo quedó bajo el dominio de Júpiter, tras ser arrojado Saturno al tenebroso Tártaro, apareció la estirpe de plata, inferior a la de oro, más preciosa que la de amarillo bronce. Júpiter acortó el tiempo de la antigua primavera y distribuyó el año en cuatro épocas con inviernos, veranos, otoños variables y una breve primavera". [Las metamorfosis. Libro I-V, Ovidio]
Pero los mitos siempre buscan brindar una enseñanza, y en este caso, el tiempo —Cronos— es incapaz de escapar de dichas lecciones. Cronos es advertido por Urano que será derrocado, por nadie más que un hijo suyo. De esta forma el tiempo teme perder su dominio, su trono y su corona, así que opta por la decisión más cruel: devorar uno a uno sus hijos. Lo cual, si optamos por desentrañar a cada uno de los dioses y lo que simbolizan, nos podemos encontrar con esto:
- Hestia: el fuego, la luz o incluso interpretarlo como la sabiduría...
- Deméter: la vida, las cosechas...
- Hera: el orden político, las jerarquías...
- Poseidón: los mares, lo incontrolable...
- Hades: la oscuridad, el orden de la muerte...
Sin embargo, por su ambición y añoranza de control, Cronos es engañado por su esposa Rhea, la cual logra salvar al más joven de sus hijos: Zeus —Júpiter para los romanos—, al cual, podemos identificar, teniendo en cuenta su edad temprana: la luz efímera del relámpago, un sonido ensordecedor pero que lentamente desaparece, algo que el tiempo no pudo alcanzar. La derroca de Cronos, siendo este el padre tiempo nos indica que nada es eterno, ni siquiera el propio tiempo. Ni la estabilidad, ni el caos.
Los griegos solían identificar a Cronos como un dios caótico, un caos primordial que permitió el orden con la llegada de los olímpicos. Contrarió a los romanos quienes otorgaron una visión más divina. Aun así, pese a ambas visiones distintas, Cronos fue adorado —tanto en su versión griega como romana— como principal divinidad que traía las cosechas, ya que su asociación con la edad dorada le permitió adquirir el titulo de "el dios del tiempo humano".Cuidado con confundir la creencia del orfismo, donde Cronos y Chronos son dos seres distintos; siendo Cronos el titan, y Chronos una deidad del tiempo primordial. Cronos rige la existencia humana, el tiempo medible en esta creencia.

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